El tatuaje, por alguna razón asombrosa, ha sido una práctica desde tiempos inmemoriales. Es parte de la humanidad. Y lo hemos estado haciendo hasta ahora para adornar nuestros cuerpos, para marcarnos con nuestras historias de vida, o para expresar una creencia o una parte de nuestras almas creativas.

Hoy en día, el centro de atención está en las mujeres tatuadas de Japón: la hermosa Ainu con distintivos tatuajes en los labios. ¡Desplácese hacia abajo para ver sus fotografías antiguas inquietantemente hermosas y aprender más!

Los indígenas del norte de Japón se llamaban a sí mismos “Ainu” en su idioma, que significa “Gente” de su tierra.

Entre sus muchas tradiciones se encontraban los tatuajes faciales, que en ese entonces eran exclusivos de las mujeres, incluso como profesión. Porque creían que el tatuaje venía de la “Madre Ancestral” de la Ainu Okikurumi Machi, la hermana menor del dios creador, Okikurumi.

Los tatuajes en ese entonces no eran solo para la decoración del cuerpo, sino que una mujer en realidad no puede casarse si aún no está tatuada.

Los ainu consideraban el tatuaje como parte de su religión.

EL PROCESO: El tatuaje en su cultura se creó mediante el uso de un cuchillo y hollín para marcar la piel. Después de hacer incisiones en el área deseada, la sangre se limpia con un paño empapado en madera de fresno caliente o un antiséptico de madera de huso llamado “nire”. A continuación, se recoge el hollín del fondo de una tetera y se frota en las incisiones, mientras el tatuador canta o tararea un poema y recita un hechizo para marcar permanentemente la piel.

¿Sabías? La última mujer ainu tatuada murió en 1998.

No importa cuán insondables sean sus razones para hacer esto, respeto la tradición y creo que todas las mujeres tatuadas del mundo son hermosas.

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